HISTORIAS: La venganza del marido: 9.000 shékels en monedas de 5 centavos

 

Un hombre fue condenado por el Tribunal Rabínico de Jerusalem a darle el divorcio a su esposa y una compensación económica al habérselo hallado culpable de maltratarla. Pero el hombre continuó maltratándola hasta el último instante, incluso en el pago de la compensación.

Se trata de una pareja cuyo casamiento tuvo lugar hace un año, pero tres meses después la relación comenzó a deteriorarse. Según estableció el tribunal, la mujer se enfermó y el hombre alegó que no tenía los medios ni la posiblidad de atenderla y la envió a casa de sus padres. Poco después, el hombre cambió la cerradura del departamento donde vivían y se adueñó de todos los obsequios y el dinero que habían recibido como regalo de boda.

La mujer alegó ante el tribunal que todo había sido planeado de antemano por su marido y aseguró que él elucubró el plan – que incluía el matrimonio – sólo para aprovecharse de ella y abandonarla después. En esta situación, y sin un lugar donde vivir, la mujer presentó una demanda de divorcio ante el Tribunal Rabínico de Jerusalem, que determinó que la pareja debe divorciarse y que el hombre debe indemnizar a la mujer con una suma de 20.000 shékels (unos 5.000 dólares) por los gastos de la boda y los regalos recibidos por ambos.

 

 

Luego de muchas suspensiones y varios retrasos, el hombre se presentó en la audiencia en la que se formalizaría el divorcio y debía hacer efectivo el pago de la compensación monetaria. Ese fue el momento en que el susodicho perpetró su venganza: le entregó a la mujer billetes por valor de 11 mil shékels y los 9 mil restantes en monedas de 5 y 10 centavos, puestos dentro de una gran maleta.

Claro que no a todos les pareció algo divertido, y los integrantes del tribunal aseguraron que el comportamiento del hombre es una clara muestra de su intención de humillar a la mujer y un desprecio por la ley y por el propio tribunal.

Por lo tanto, los jueces dispusieron el divorcio y establecieron que la maleta permanecerá bajo custodia en una caja fuerte del tribunal y que el certificado de divorcio le será entregado únicamente cuando cambie los 9 mil shékels que se encuentran en la maleta por la misma suma en billetes de 200 (los más grandes).

La maleta con las monedas fue el tema del día entre los empleados del tribunal, que hicieron todo tipo de suposiciones y adivinanzas acerca de dónde había conseguido el hombre semejante cantidad de monedas, mientras las contaban.

 

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Eliseo
    Oct 10, 2008 @ 13:30:53

    Truculenta historia esta, que me sume en la mas absoluta “perplejidá” … Sabido es, que no pocos matrimonios ocultan finalidades inconfesables, las cuales distan mucho, del proposito que a tal enlace se le supone … Y que determinados intereses personales, se sobreponen en ocasiones a los valores mas elevados … Ruin me parece desde luego tales practicas, y todas aquellas que careciendo de escrupúlos, jueguen con los sentimientos ajenos … Respecto a los malos tratos y agresiones sufridas por las mujeres de parte de sus parejas, solo cabe denunciarlas sin recato, y legislar leyes tendentes a castigar con el maximo rigor tan execrables comportamientos …

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  2. Regina
    Oct 10, 2008 @ 14:06:07

    No solamente hacen falta leyes que castiguen a los maridos mlatratadores también policía eficiente y jueces que no dejen pasar estos casos y los atiendan con la gravedad que corresponde.

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  3. Helena Gutman
    Oct 10, 2008 @ 14:08:06

    Puede parecer gracioso, cuando uno empieza a leer
    pero después se da cuenta de qué calaña de personas estamos hablando. Muy interesante y muy bueno que alguien cuente todas estas cosas.

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  4. hhlevy
    Abr 14, 2010 @ 15:16:41

    Realmente.
    “Parece” gracioso porque estamos acostumbrados a verlo en comedias de Hollywood; pero si lo viéramos en una película de tinte dramático sería el momento en que empezamos a despotricar furiosos contra la pantalla. Lo grave es que esta vez fue real, no un invento. O sea que existe y ya no puede ser utilizado para la comedia.
    Cuando analizamos un juicio (esto lo extracté de una película recientemente), esperamos que lo moral vaya de la mano de lo legal; pero no siempre lo legal es aquello que está bien y viceversa. En el caso del “genio de las monedas”, él hizo lo que le ordenaron: entregar el monto en dinero. Lo que hizo es legalmente correcto pero moralmente malo. Habría que comenzar a analizar si no es necesario revisar un poco los desperfectos del “sistema” para intentar aproximar un poco más las leyes civiles a las leyes morales y lograr que el ser malo sea definitivamente ilegal.
    El tipo de la historia es un cabrón.

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