“Vengan, asesiné a mi esposa”

 

A plena luz del día, en una calle de la ciudad israelí de Ashdod, Gilbert Fadida (50) asesinó ayer a su mujer, Rosy. La apuñaló decenas de veces, la degolló y por último le arrojó una piedra sobre el cráneo.

Rosy Fadida, víctima de su ex marido

 

“Estábamos sentados en la sucá (cabaña), toda la familia, a punto de comer. De pronto escuchamos los gritos histéricos de una mujer que decía ‘tiene un cuchillo, me va a matar’. Yo me levanté y ví cómo el hombre levantaba bien alto su mano con el cuchillo rápidamente y la volvía a bajar, decenas de veces, apuñalándola, con total frialdad, y miraba a su alrededor. Después le tiró una piedra. Ella cayó detrás de un árbol y todo su cuerpo se llenó de sangre”, relató una vecina. “Fue my rápido, alcanzamos a cruzar mientras le gritábamos que la dejara y cuando llegamos se detuvo y nos miraba, sin mostrar ningún signo de nada. Ni siquiera intentó escaparse. Fue tremendo”.

Rosy Fadida se casó con Gilbert hace 30 años. La pareja tiene tres hijos (35,35 y 20) y una nieta. Hace 11 años se divorciaron, pero el vínculo nunca se cortó. Rosy mantenía a la familia con su trabajo en una institución geriátrica y Gilbert pasó la mayor parte de los años de vida en común desempleado, siendo adicto a las drogas y varias veces detenido por distintos delitos menores. Últimamente había cumplido una condena y fue liberado hace unos pocos días.

León, el hermano de Rosy, aseguró que este hecho era previsible. “En el pasado ella me llamó varias veces cuando él le pegaba. Intentamos convencerla de que no viviera más con él, pero ella era un alma pura, que sólo quería preservar su familia y lo recibía cada vez que él volvía a casa pidiendo disculpas y rogándole que lo volviera a aceptar. Más de una vez le dijimos que todo esto podía terminar en una desgracia”, explicó.

La policía detuvo a Gilbert Fadida en el lugar del asesinato, halló el cuchillo y también pudo establecer que el hombre llamó a sus hijos para contarles que su madre había muerto y a un amigo, a quien le dijo: “vengan, asesiné a mi esposa”. Durante el interrogatorio, no negó los hechos y sólo atinó a decir: “no sé qué me pasó”….

 

Algunos datos de la realidad

Desde enero a noviembre de 2004 fueron asesinadas 11 mujeres por sus parejas. En 2006 fueron 13 y en 2007, fueron 12.

En el año 2006, según la oficina para el “Progreso de la Mujer” perteneciente al despacho del primer ministro, fueron presentadas 19.973 denuncias de violencia en la pareja (1% menos que en 2005). De ellas, 15.520 fueron presentadas por mujeres (2,6% menos que en 2005). 44% de las mujeres permanecieron un mes en un refugio para mujeres golpeadas y se registró un aumento del 11% en el número de mujeres que permanecieron más de dos meses en un refugio.

En el año 2006, las autoridades recibieron 2.466 denuncias de ataques sexuales a mujeres por parte de la pareja o un integrante de la familia. En 1.511 casos el atacante fue un amigo o conocido, 914 en situación de “relaciones desiguales”, tales como empleada-empleador y similares. También hubo 143 casos de ataque durante una cita a ciegas o concertada a través de Internet, y 998 mujeres denunciaron haber sido atacadas por un desconocido.

Más allá de las denuncias, la reacción policial – no siempre suficiente ni eficaz – y el accionar de la justiicia, es evidente que todos esos mecanismos se ponen en marcha cuando otros ya fracasaron. Un programa de prevención de la violencia familiar debería abarcar diversos ámbitos, comenzando – sin lugar a dudas – por el de la educación. Los medios de comunicación podrían ser herramientas más que útiles para este objetivo y cada una de las instancias nacionales que tienen alguna relación con el tema (educación, bienestar social, salud, el parlamento), deberían replantearse su rol y su grado de eficiencia en la lucha contra este terrible fenómeno social.

Incluso en condiciones óptimas, con el mejor de los presupuestos y la máxima buena voluntad, la policía jamás podrá montar una guardia permanente junto a cada mujer amenazada por la violencia de su pareja, o controlar lo que sucede entre las cuatro paredes de una casa, en la intimidad. Lo que hace falta – y por más que se haya dicho hasta el cansancio vale la pena volver a decirlo – es educar a los niños y adolescentes para que no caigan en el maltrato y la violencia y enseñar a cada niña y adolescente, que nadie se merece un golpe, que ningún error, falta o falencia justifican un maltrato y que no hay motivo alguno para que alguien las haga sentir que no valen nada.

Toda mujer debería aprender, con la misma naturalidad con la que aprende a vestirse y maquillarse, que el miedo paraliza y no se vence sin ayuda. Que pedir ayuda salva y que, ante el maltrato, la violencia, la humillación o el desprecio, hay que protegerse y salvarse. Que después de un ataque, el silencio es una puerta abierta a un nuevo ataque, que los cambios no se producen por arte de magia y los perdones no curan las heridas del cuerpo ni del alma. Y mucho menos garantizan que no habrá un nuevo comentario despectivo y descalificante, otro insulto, un nuevo empujón e incluso una nueva paliza, la semana próxima o quizás mañana.

 

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Hugo
    Oct 20, 2008 @ 14:32:09

    Me impactó mucho esta nota, la historia lamentablemente no es nueva y se repite en todas partes del mundo, pero la forma como está contada y toda la nota es impresionante. Ojalá podamos cambiar esto, hacer algo y que estas cosas no pasen más.

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  2. Eliseo
    Oct 20, 2008 @ 15:18:12

    Escalofriante noticia, que deberiá hacer reflexionar a la sociedad en su conjunto, y a quienes tienen responsabilidades en el ambito de la docencia y la justicia, de manera particular … Educar en el respeto, y la responsabilidad resulta a todas luces necesario, si se pretende erradicar los brotes de “violencia de genero” cada vez mas generalizados… Igualmente resulta apremiante, legislar leyes contra ese tipo de violencia, que otorguen proteccion y amparo a las victimas, a la vez que disuadan y castiguen a los culpables … Se trata pues, de concienciarse por parte de todos, de que semejante estado de cosas resulta inadmisible, y que es preciso articular los medios necesarios, para ponerle fin …

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  3. alicia carrillo
    Mar 16, 2009 @ 22:31:21

    M IMPACTO LA HISTORIA NO C Q DECIR SOLO Q YA NO HAY Q DEJARNOS GRACIAS A DIOS YA HAY SITIOS DONDE T PUEDEN AYUDAR PIDE AYUDA POR FAVOR NO LO PIENSEN.

    GRACIAS.BESOS

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