La “justicia” iraní liberó a Roxana Saberi

Con un paisaje mesoriental de fondo, parada frente a la cámara y micrófono en mano comencé a relatar la feliz noticia:  la periodista iraní – estadounidense Roxana Saberi recuperó la libertad. “La reportera, que había sido condenada por la justicia iraní”…

No pude seguir adelante sin comentarle a mi compañero de equipo que me parecía una contradicción lo que acababa de decir, dos conceptos que no van juntos, dos palabras que se rechazan mutuamente.

Pero lo cierto es que Roxana Saberi, después de mucho “zigzag judicial” y una fuerte pulseada política, ha salido de la prisión para presos políticos de Evin, habiendo estado dos semanas en huelga de hambre y sin querer realizar ningún comentario para sólo aclarar que se encuentra “bien de salud”.

Claro que la noticia sería mucho mejor si alguien hubiese admitido que se cometió una injusticia, y que ésta es tan sólo una de tantas.

Y la noticia sería fantástica si esta decisión del Tribunal de Apelaciones de Irán realmente sentara un precedente y significara el comienzo de la entrada en vigencia y el respeto absoluto de la libertad de expresión, entre tantas otras libertades y derechos.

Pero, lamentablemente, se trata tan sólo de una decisión circunstancial que proviene de los más fríos cálculos de algún político en cuya balanza tiene más peso el intento del presidente Barack Obama de dialogar con Irán que la vida de una persona. Claro que es bienvenida, ya que le ha devuelto la libertad y seguramente le ha salvado la vida a una mujer que tuvo la osadía de pretender ejercer su profesión de comunicadora libremente y que ahora ha debido comprometerse a no trabajar ni cometer ningún delito en Irán durante los próximos cinco años.

En todo caso, me quedan algunas preguntas:

¿Será que dentro de cinco años y un día Roxana Saberi podrá volver a trabajar en su próxima crónica periodística? ¿Cuántas “Roxanas Saberis” habrá mientras tanto? ¿Y qué pasará con ellas (y ellos) si es que no le interesan a ningún político o no le convienen a ningún funcionario, o no marcan la diferencia entre hablar o no hablar con Estados Unidos?

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Eliseo
    May 12, 2009 @ 15:36:04

    Al igual que manifiestas en tu comentario, Querida Roxana; tambien yo celebro la puesta en libertad de esta joven periodista irani que comparte contigo nombre ademas de profesion … Escasas esperanzas albergaba por mi parte, que tal hecho llegara a suceder, habida cuenta el grado de contumacia demostrado en casos similares por las autoridades de aquel pais … Habrá pues que convenir, como tu acertadamente haces, que las “presiones” ejercidas sobre el regimen de Teheran, por parte de la diplomacia occidental, y particularmente la estadounidense, han dado sus frutos, al socaire del discurso conciliador con el mundo árabe, mantenido por el nuevo inquilino de la Casa Blanca …Poco mas lamentablemente cabe esperar, del regimen islamista que encabeza el infame; Ahmadineyab, tratandose como bien señalas, de un hecho “puntual”y no del indicio de una apertura democratica como seriá de desear … Muchos ánimos a esta joven y audaz periodista, en su aún larga andadura, por tan ardúa y dificil profesion …

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