Irán: La revolución tiene rostro de mujer

mujeres en iran 2Pocas cosas están claras en Irán. Sobre el pasado reciente, sobre el presente y, más aún, acerca del futuro. Pero es evidente que las mujeres han tenido y tienen un peso y una fuerza más que importantes en este movimiento popular que ha salido a las calles con el ímpetu de un clamor que llevaba demasiado tiempo ahogado en las gargantas.

Las mujeres iraníes suelen estar a la sombra, en silencioso cumplimiento de un mandato masculino que no deja lugar a sueños o inquietudes, y mucho menos a libertades. En el mejor de los casos serán la esposa de un líder o la madre de un mártir.

Las mujeres en Irán no se visten como quieren, ni trabajan donde y cuanto desean, no tienen libertad de expresión ni de movimientos y  aún invierten muchísimo tiempo y energías en campañas destinadas a hacer respetar sus derechos más básicos. Campañas que, en gran parte de los casos, terminan condenándolas al encierro o la muerte.

Mucho se ha dicho acerca de cuál será el cambio posible si en lugar de Ahmadinejad asumiera su rival, Musavi. Si realmente hay diferencia y quién, en definitiva, mueve los hilos en ese país. Pero también la esperanza depositada por la gente en el candidato opositor habla a las claras de su necesidad de cambio, de sus urgencias.Neda 1

Y no es casual que el símbolo de la lucha y la resistencia del pueblo iraní sea Neda, una mujer, una joven, cuya muerte fuera filmada y luego vista por el mundo entero, horrorizado, aunque no tanto como para hacer algo al respecto.

Neda es una víctima más de la crueldad impune e ilimitada de las hordas parapoliciales de donde proviene el propio Mahmoud Ahmadinejad, y que le guardan fidelidad incondicional. Pero también es una víctima – como tantas otras – de un mundo que observa perplejo y casi en silencio.

 Como todos esos hombres y mujeres que salieron a las calles de Irán, la memoria de Neda aguarda justicia, y la merece.

 

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Algo está cambiando (¿?) en Kuwait

La noticia de hace unos días daba cuenta de que por primera vez en Kuwait han sido elegidas mujeres en el Parlamento. De los cincuenta escaños, cuatro están ahora ocupados por mujeres. Desde el 2005, las mujeres en Kuwait tienen derecho activo y pasivo de votación pero nunca habían sido elegidas para representar al pueblo. En 2005 el gobierno kuwaití nombró, también por primera vez, a una mujer ministra, Masuma al Mubarak, que dimitió en 2007 y ahora es una de las cuatro diputadas.

Las otras mujeres son las académicas educadas en Estados Unidos Salwa al-Jassar y Aseel Awadhi, además de la renombrada economista Rola Dashti. Ninguna mujer había ganado escaños en las elecciones del 2006 y 2008 en este conservador país musulmán, donde la política aún es vista ampliamente como un espacio exclusivo de hombres.

Sin embargo, este avance a expensas de los islámicos suníes quienes han liderado la oposición parlamentaria a los esfuerzos del Gobierno por instalar reformas económicas y son aliados de figuras conservadoras tribales,no será fácil de sostener, ni mucho menos de implementar en la práctica.

 Los islámicos sunitas – históricamente opuestos a otorgar mayores derechos a la mujer – obtuvieron el sábado apenas 11 escaños, por debajo de los 21 que lograron en la última asamblea de 50 miembros. Los liberales contaron con ocho bancas, respecto a las siete del año anterior. Los legisladores que representan a la comunidad chiíta, que compone un tercio de la población de Kuwait, sumaron cinco diputados a los nueve que tenían, pero los líderes conservadores tribales siguen manteniendo una amplia mayoría, con 25 diputados.

Más allá de cuatro diputadas … la realidad

 La realidad de este rico y próspero emirato indica que las mujeres constituyen más de la mitad del electorado, pero han tenido que esperar – y luchar – para que recién en el año 2005 se reconocieran sus derechos electorales.

Es bueno recordar – a modo de ejemplo – que hablamos de un país donde no hace siglos, sino tan sólo dos años, fue aprobada una ley que prohibía a las mujeres trabajar entre las ocho de la noche y las siete de la mañana, salvo en el sector médico. La ley extiende la prohibición a las mujeres de aceptar trabajos en el cual pudieran usar su feminidad de manera que sea “contrario a los valores morales generales”, o de trabajar en negocios que sólo proveen servicios para hombres.

 Kuwait es considerado por diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos y de los derechos de la mujer como un país que se ubica tan solo un lugar por encima de Arabia Saudita en cuanto a libertades y derechos de los que gozan las mujeres. Las kuwaitíes sí pueden conducir un vehículo, a diferencia de las sauditas, pero sus libertades no van mucho más allá.

 Ahora sólo queda por saber si este cambio que se vislumbra con la llegada de cuatro mujeres al poder legislativo es real. Habrá que ver qué tanto poder e influencia real tendrán y cuánto lograrán reformar, en pro del bienestar y el goce de la plenitud de los derechos de las mujeres que viven en Kuwait.

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