Aquella conocida mezcla de orgullo y miedo…

“Dejá de mirarme así”, me dijo Lior durante la sencilla pero cálida reunión familiar que hicimos en su honor. Pero la verdad es que yo no podía dejar de mirarlo, tratando de asimilar cuánto creció, que ya es todo un hombre y que, a partir de hoy, es un soldado de Tzahal, las Fuerzas de Defensa de Israel.

Por distintas razones, las cosas no fueron fáciles para Lior. Pero, a lo largo del camino, supo pelear, poner el esfuerzo en aquello que le gusta, ganarse el cariño de todas y cada una de las personas que lo conocen, alcanzar logros y disfrutar. Siempre con una sonrisa, una salida “ocurrente” y graciosa, cariñoso, aunque poco dado a revelar sentimientos.

Hoy, a las 6.40 hs, tomamos juntos el tren. Yo bajé en Tel Aviv, para irme al trabajo, y él siguió hacia el norte, para comenzar este nuevo tiempo de su vida como ciudadano israelí. Con un bolso enorme, cosas ricas y un gran sandwich en la mano, el tren se lo llevó hacia una nueva etapa, y yo me quedé unos minutos parada en la estación, mirándolo alejarse. Con esa sensación ya conocida de sentimientos encontrados.
Deseando con todas mis fuerzas que le vaya bien, que no tenga que vivir experiencias difíciles y que – en todo caso – sepa enfrentarlas y sobreponerse sin que le causen daño. Que lo cuiden y sepa cuidarse y que – a pesar del cansancio que comenzará a acumular a partir de ahora – se sienta tranquilo y satisfecho con lo que le ha tocado.

No puedo dejar de mencionar que, en el caso de Lior, enrolarse al ejército fue una decisión propia. Por una antigua cuestión de salud y en virtud de la burocracia, pudo haberse “salvado”, o cumplir con un período mínimo en calidad de voluntario. Pero hizo uso de toda su determinación, insistió, apeló, hasta lograr su objetivo, y hoy es un soldado como todos.

El menú para cuando Lior vuelva a casa este fin de semana ya está planificado. El lavarropas estará disponible para el nuevo uniforme del que habrá que hacerse cargo, la cama, la leche chocolatada … Muchas ganas de saber cómo le fue, cómo se siente y todo, todo lo que nos quiera contar. Y, por supuesto, muchos mimos y un gigantesco abrazo lleno de amor y de un orgullo inmenso.

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¡Kafa, Enough, Basta ya!

 

 

Es cierto, los periódicos libaneses hablan de la reunión de gabinete a poco de conocerse el informe sobre la investigación del asesinato del ex primer ministro Rafik Al Hariri. También muestran a su hijo, Said, que ha encendido las luces de un bello árbol de navidad en pleno centro de Beirut. Y, por supuesto, el frío, el pronóstico meteorológico y los rumores sobre la supuesta boda de la cantante Elissa con un empresario libio.

Sin embargo, hay más noticias en la realidad libanesa, aunque no todas se destaquen por igual.

 Cientos de personas – hombres y mujeres – participaron el pasado viernes en Beirut, en la formación de una cadena humana para reclamar respeto a los derechos de la mujer y el fin de la violencia doméstica. Los manifestantes llevaban banderas y pañuelos blancos, y pancartas en las que podía leerse: “Sé un verdadero hombre, súmate, para poner fin a la violencia contra la mujer”.

 Anthony Keedi, uno de los organizadores, ha explicado que se trata de una camapaña destinada a involucrar a los hombres en esta causa, y que , si bien se trata de una campaña mundial que se viene desarrollando desde hace varios años, es la primera vez que se introduce en Medio Oriente. De acuerdo con Keedi, “muchos libaneses apoyan esta causa una vez que comprenden que se trata de un asunto de derechos humanos y no exclusivamente un problema de mujeres”.

 Esta manifestación no ha sido la única en Bierut en las últimas semanas, sino que ha formado parte de la campaña mundial denominada “16 Días de Activismo Contra la Violencia Contra la Mujer”. En Beirut, la campaña incluyó la presentación de un estudio piloto realizado por las organizaciones activistas “Kafa” (Basta) y Oxfam.

El estudio indica que la mayoría de los hombres en El Líbano crecen ya sea como testigos o víctimas de violencia doméstica y que ésta se encuentra por igual en las familias libanesas, sin distinción de status socio-económico ni de religión. También muestra que para los libaneses la violencia doméstica consiste en golpes o violación, pero no incluye maltratos, ni abusos piscológicos o verbales. Además el estudio indica que los libaneses son, desde pequeños “bombardeados con las normas de la masculinidad”.

 

Por una ley que proteja a las mujeres

 La campaña encabezada por la organización Kafa tiene como principal objetivo lograr un cambio en la legislación libanesa, en la cual no existe ninguna norma que proteja a las mujeres de la violencia ejercida dentro de sus propias casas.

La activista Marita Kassis, citada por medios internacionales, ha criticado a los gobiernos de Medio Oriente que “firman tratados internacionales de protección de los derechos humanos, como lo hiciera El Líbano, pero no los respeta,  no los aplica cuando se trata de las mujeres”.

 En este sentido, Joseph Jabbra, presidente de la Universidad Libanesa Americana, que participó en la campaña, aseguró al periódico The Daily Star: “Vivimos en un país en el que creemos que gozamos de muchísimos derechos, pero nuestras normas relativas a la mujer son algunas de las más arcaicas, datan del período otomano”. “Tenemos que ejercer presión sobre los gobiernos para cambiar estas leyes obsoletas, de modo que el conjunto de la sociedad pueda avanzar”, agregó.

 Cuatro universidades participaron en la campaña y en ellas se recogieron 850 firmas al petitorio en el que se exige una ley que proteja los derechos de la mujer. De acuerdo con los organizadores, se estima que un 42% de esas firmas pertenecen a hombres.

 “No se trata sólo de hablar o de colocarse una cinta blanca, sino de una acción real”, aseguró Anthony Keedi. “La firma del petitorio es una forma directa para que los jóvenes comiencen a detener la violencia contra las mujeres en su país”.

 

 

De acuerdo con el sitio web de la ONG libanesa Kafa, se trata de un grupo de “profesionales multi disciplinarios y activistas de derechos humanos que han fundado en 2005 esta organización sin fines de lucro, apolítica, no confesional y comprometida con el logro de la igualdad de género, la no discriminación y la promoción de los derechos humanos de mujeres y niños”.

“Kafa pugna por una sociedad en la que todos sus integrantes lleven una vida libre de violencia y explotación, que tengan un acceso equitativo a las oportunidades, y que sus derechos humanos sean protegidos y respetados”.

“La misión de Kafa es trabajar por la erradicación de todas las formas de violencia de género y la explotación de mujeres y niños, a través de la reforma jurídica, el cambio de políticas y prácticas que influyen en la opinión pública y el apoyo a mujeres, niños y todos los grupos y personas marginadas”.

 

Fuentes de Información: The Daily Star Lebanon, Voice of America, Kafa.org.lb