Día Mundial de Lucha Contra la Violencia de Género: El monstruo escondido… en el supermercado

Esta semana se conmemoró en todo el mundo el Día de la Lucha Contra la Violencia de Género. Si bien una variedad de obligaciones y un par de urgencias me impideron escribir justo ese día, no quisiera dejar pasar la fecha.

Al respecto quiero compartir algo que me sucedió hace un par de semanas.

Casi a la hora de cenar, y con todo el cansancio de final de jornada, fui hasta el supermercado que está frente a mi casa para comprar dos o tres cosas de último momento.

Busqué, encontré, y sin mucho trámite me dirigí a la caja rápida.

Cuando me estaba acercando, ya casi estaba saludando a la cajera, un señor me esquivó, se adelantó y se colocó primero, frente a la cajera.

Decidí que no tenía energías para reclamarle y mucho menos para discutir y pensé : “ok, que le aproveche”.

Pero unos segundos después el hombre – que estaba acompañado de una niña de unos 5 años de edad – comenzó a sacar los productos de su carro y eran unos … 150!

Entonces, sin decidirlo, le dije que no sólo me había pasado por alto sino que estaba en la caja rápida, donde se puede pagar hasta 10 productos. El hombre me miró con desprecio y me dijo que evidentemente mi nivel era muy bajo y acababa de bajar mucho más.

Yo le respondí preguntándole si mi comentario era de bajo nivel o su actitud y él me devolvió una frase acerca de “en qué cosas se fija una mujer cuando no es feliz”…

Yo murmuré “qué tonto” (juro que ése fue el término)

El hombre se transformó. De pronto parecía un matón, y se acercó, con el pecho hacia afuera y la cara pegada a la mía y comenzó a gritarme

“- ¿Qué dijiste?”

“- A mí no me vas a insultar, porque yo te voy a reventar a trompadas”

A lo cual respondí

“- A mí no me vas a tocar y si lo hacés voy a llamar a la policía”

Pero el hombre, lejos de amedrentarse levantó su mano derecha y anunció que me iba a dar una cachetada …..

En ese instante la cajera se levantó, me tomó por los hombros y me sacó de allí.

Me llevaron a una oficina y me trajeron una botellita de agua. Alguien me dijo que estaba pálida y yo sentía que todo mi cuerpo temblaba. El hombre siguió sacando los productos de su carro, como si nada.

El encargado del supermercado y la cajera me suplicaron que esperase a que el hombre se hubiera ido para salir de allí y hasta me ofrecieron acompañarme hasta mi casa. Yo llamé por teléfono a mi hijo mediano, Lior, y le pedí que viniera a buscarme

“-Lior, necesito que vengas al supermercado, un tipo me quiere pegar”, le dije

“-¿Quéeeeeeeeee?”, fue la respuesta de Lior, más que asombrado.

A los dos minutos estaba allí y cuando me encontró, temblorosa y pálida, no podía creer lo que le estaba contando.

Esperamos un ratito, terminé mi botella de agua y nos fuimos a casa.

Lior no salía de su asombro, y más tarde, durante la cena, le comentó la anécdota a los hermanos, y dijo en broma: “cuando alguien te llama y te dice: vengan, hay pelea, siempre es un chico de la escuela, pero tu mamá…”

Me quedé pensando en ese hombre, qué hará, cómo será. Cómo se comportará en su casa si así lo hace en público, en el supermercado y por una pavada.

Me quedé pensando en la nena, que lo miraba y esperaba a que su padre termine de amenazar y casi golpear a una mujer desconocida. Seguramente crecerá con la certeza de que así son las cosas, que las mujeres que dicen lo que piensan se arriesgan a recibir una cachetada y ni hablar si se pasa un poco de la raya … cualquier castigo es aceptable.

Y cuando llegó el Día de la Lucha Contra la Violencia de Género me acordé de ese hombre, que parecía un pacífico padre de familia haciendo compras con su hija y de pronto dejó salir al monstruo que escondía dentro. Y en cuántos hombres como ése hay en este mundo, cuántos monstruos violentos se esconden tras la fachada de un pacífico hombre de familia, cuántas mujeres piensan que así son las cosas, y cuántas sufren la humillación, los golpes y el maltrato.

 

 

 

Violación y post-trauma: La realidad israelí

Investigadores del Instituto Tel Jai en Israel realizaron un estudio en el que compararon, por primera vez, las reacciones a distintos tipos de traumas con el objeto de establecer quiénes desarrollan síntomas postraumáticos más graves. El estudio revela que las mujeres que han sido víctimas de una violación desarrollan síntomas de post-trauma mucho más graves que aquellos que sufren estrés postraumático por guerras, accidentes de tránsito, enfermedades graves o la muerte de una persona muy cercana.

En la investigación participaron 341 personas que vivieron situaciones traumáticas. Los participantes respondieron un cuestionario elaborado por científicos estadounidenses que mide el nivel de reacción postraumática sobre la base de datos relacionados con el pánico, imágenes recurrentes de recuerdos, flashes, pesadillas, sensación de desamparo, desesperación y depresión. El cuestionario también evalúa el grado de autoinculpación de la víctima.

Los investigadores hallaron que un 25,6% de las mujeres mostraron niveles graves de postrauma, frente a un 11,4% de afectados por otro tipo de situaciones traumáticas. “Las reacciones postraumáticas pueden observarse a través de pensamientos invasivos relacionados con el hecho, flashes, trastornos del sueño, o la sensación de que el hechoMIDEAST ISRAEL CREATIVE traumático domina la vida de la víctima, ataques de pánico y, como consecuencia, problemas y dificultades en la vida cotidiana”, explica la Dra. Avigail Mor, una de las responsables de la investigación.

Las reacciones postraumáticas se desarrollan más allá de la reacción inmediata al hecho y diversas publicaciones médicas describen casos de reacciones que se producen mucho tiempo después de la vivencia traumática, semanas, meses e incluso años.

“El objetivo de la investigación es alertar al público y a las autoridades sobre la gravedad del trauma que provocan las violaciones y poner el tema en un lugar bien alto en el orden de prioridades y la consciencia pública”, asegura Mor. Hay otros aspectos en los cuales los traumas son diferentes. Por ejemplo, en el caso de las violaciones el nivel de autoinculpación es mucho más grave que en los demás casos y se exterioriza mediante expresiones tales como “me comporté como una idiota”, o “me lo merecía”.

 

Según este estudio un 46,2% sintieron culpa por lo sucedido en muy alto grado, mientras que en los demás casos de postrauma la cifra alcanza el 20,4%.  La culpa que sienten las víctimas de violación es consecuencia de la culpabilización social, que es internalizada por las víctimas y se transforma en culpa“, detalla la profesional.

Los responsables de la investigación aseguran que un trauma provocado en forma intencionada y dirigido hacia una persona en particular deja secuelas mucho más graves que otro tipo de traumas, como por ejemplo tras una guerra, donde el soldado se encuentra frente a un ejército, y la situación traumática no apunta exclusivamente a él. En la violación, el ataque no sólo está dirigido a una persona en particular, sino también a su intimidad“, enfatiza la Dra Avigail Mor.

 

Promedio de casos de estrés post-traumático por año en Israel , según las causas que lo producen:

 Violaciones:  3.000CAR ACCIDENT

Guerras:  4.000

 Accidentes de tránsito:  30.000

Anuncio de una enfermedad grave:  20.000

Muerte de una persona cercana:  cientos de miles

 

Fuente de la información: Diario Haaretz

Elogio de la locura

“Tenía 18 años, vestía con desenfado, exigía ser tratada como cualquier muchacha italiana y, por si fuera poco, acababa de irse a vivir con su novio, un católico 13 años mayor que ella. A ojos de El Ketawi Dafani, un inmigrante musulmán de 45 años procedente de Marruecos y que desde hace ocho vive en Italia, su hija Sanaa se había occidentalizado demasiado y estaba ‘deshonrándole’.
Por ello, y tras una semana de intentos en vano, el pasado martes la degolló en un bosque de Pordenone, al noreste de Italia. Italia asiste espeluznada a este asesinato de honor, agravado por las declaraciones de la madre de Sanaa justificando a su marido y asegurando que de alguna manera su hija se buscó ser asesinada. “Sanaa con nosotros estaba bien. Lo único que mi marido no quería era que saliera de noche con chicos. Sanaa cometió un error al marcharse de casa. También se ha equivocado mi marido. Pero es mi marido, el padre de mis hijos, estamos casados desde hace 22 años. ¿Qué sentido tendría que no le perdonara?”, ha sentenciado Fatna Sharok, de 39 años.
Su hija había conocido a su novio hace seis meses en el restaurante en el que Saana trabajaba como camarera y del que Massimo es copropietario. Pero el padre de la joven, ayudante de cocinero en otro local de la zona, nunca había aprobado la relación: no sólo por los 13 años de diferencia entre ambos sino, sobre todo, por motivos culturales y religiosos: él es católico y ella musulmana. La situación se hizo tan insostenible que degeneró el martes en tragedia.
Massimo y Sanaa se dirigían como todos los días en coche al restaurante donde trabajaban cuando, de repente, El Ketawi les obligó a detener el vehículo. Se inició entonces una violentísima discusión a gritos, que se agravó cuando el padre de Sanaa sacó un cuchillo. Massimo trató de interponerse y recibió una cuchillada que lo dejó malherido, mientras Sanaa escapaba corriendo al bosque. Su padre la siguió hasta alcanzarla. “No me había visto nunca hasta ese día. Mató a su hija por motivos religiosos”, ha declarado Massimo desde el hospital”. Diario El Mundo (España)

Por algún motivo que no tengo muy claro, “Elogio de la Locura” fue el título que vino a mi mente cuando leí esta noticia y decidí – instantáneamente -que pasaría a formar parte de mi blog. Y no es que el pobre Erasmo de Rótterdam tuviera algo que ver con la fe musulmana y mucho menos con tan perversa interpretación, con  los crímenes de honor, o la posiblidad de que una madre justifique el asesinato de su propia hija y decida perdonarlo … Pero sí asimilaba la locura con la estupidez, protagonista de su relato.

Claro que el padre de Sanaa, al igual que su amante esposa, están locos en el sentido “cotidiano” de la palabra, el que nos sale de la boca del estómago junto con una gran náusea al leer semejante noticia. Pero sin duda sabían lo que hacían, lo habían pensado, decidido y planeado y no tenían dudas de las razones con que justificarían semejante proceder. En pocas palabras: son imputables. O en palabras propias: juzgables, castigables.

Pero dicho como me sale del alma sería: ojalá pasen el resto de sus días en la cárcel, y alguna vez comprendan que nadie es dueño de una vida ajena, que nada justifica un asesinato y que la vida de un hijo es lo más sagrado, mucho más que cualquier dogma, religión o principio. Que lo comprendan ellos y quienes todavía inculcan el asesinato como modo de enmendar la conducta de los hijos, como salvación de un supuesto honor más alto que el de honrar la vida.

Ojalá el de Sanaa se transforme – en virtud de la publicidad de su calvario, que no tienen ni han tenido tantos otros – en un caso de justicia verdadera y castigo ejemplar, un verdadero “Elogio de la cordura”.

Si no hay sexo, no hay comida

El 9% de los afganos son chiitas, y desde hace unos días, una nueva ley les permite castigar a sus esposas privándolas de comida en caso de que se nieguen a satisfacer sus necesidades sexuales.

mujer afganaEntrevistado por el periódico español El País, el Mulá Mohakik Zada , explica que “la ley no incluye el castigo sin alimentos” , y afirma que “el Corán regula la obediencia de la mujer en el tamkeen y establece cuál debe ser la graduación del enfado del esposo. Primero, dejar de hablarle; después, separar las camas; tercero, darle un aviso, y sólo en último lugar está permitido golpear suavemente sin causar heridas”.

El mulá sostiene que la ley mejora la situación porque permite que la mujer se niegue en caso de menstruación o dolencia, y acusa a la prensa extranjera de sacar este asunto de contexto. “Ocurre en Irak, en Irán y en Siria, ¿por qué tanto ruido con Afganistán?”.

 Además, de acuerdo a la legislación afgana, la mujer debe pedirle permiso a su marido para salir de la casa. Según el Mulá, es más que entendible. “El hombre se compromete a mantener a la mujer en todo desde el momento que ésta sale de casa de su padre, y es lógico que tenga el derecho de permitirle o no salir a la calle”. Además, el Mulá asegura que en la nueva ley hay una mejora, ya que la mujer ya puede salir de su casa en caso de urgencia, como una enfermedad.

 Hay cambios, pero no alcanzan

Allá lejos y hace tiempo, cuando fuera derrotado el régimen talibán, el mundo esperaba ver a las mujeres afganas libres y haciendo pleno uso de sus derechos más fundamentales. Pero los cambios en materia de derechos humanos, en Afganistán, tienen un ritmo mucho más lento que el resto de la realidad.

No cabe duda de que – como lo señalan expertos de la organización Human Rights Watch – el hecho de que las mujeres integren ahora el Parlamento es positivo, y que millones de niñas puedan ir a la escuela primaria es un cambio digno de celebrar.

Pero no alcanza.

El porcentaje de niñas que pueden acceder a educación secundaria sigue siendo mínimo. Según HRW, “la violencia contra la mujer es endémica, las mujeres en la vida pública se ven regularmente amenazadas, y muchas de ellas han sido asesinadas”.

Tal como lo señaláramos en un artículo anterior, la política tiene un rol más que importante en la vida privada de las mujeres. Es que, en momentos en que el presidente Hamid Karzai se siente amenazado o pierde poder, recurre a los sectores más fanáticos y conservadores, y así es como se vuelven más estrictas las leyes que regulan la vida privada de las mujeres, el manejo de sus bienes, la vida familiar y conyugal, e incluso cuántas veces por semana tendrán relaciones sexuales con sus maridos o tendrán derecho a alimentarse.

 

violence

 La investigadora de Afganistán para Human Rights Watch, Rachel Reid,  asegura que “para garantizar su reelección, Karzai no sólo ha hecho acuerdos con líderes chiitas de duro perfil, sino también ha considerado a ex caudillos y a comandantes militares abusivos de todos los grupos étnicos principales como posibles miembros de su gabinete. Muchas de las actitudes retrógradas de estos caudillos la hacia las mujeres son poco diferentes de las de los talibanes”.
Tal vez es más preocupante para las mujeres y las niñas el hecho de que Karzai se está posicionando como alguien que puede llevar al resurgimiento de los talibanes y de otras facciones fundamentalistas. Poca atención se presta a lo que esto significaría para las mujeres afganas, que han trabajado con valentía por las pocas y valiosas libertades que han ganado en los últimos años.

En un artículo publicado en “The Washington Post”, Reid cita a una activista afgana por los derechos de las mujeres, que ha asegurado que “los tratos con los talibanes significarán que todo lo que hemos logrado en los últimos ocho años podría perderse. Habrá sido solo un sueño.”

“Se supone que el gobierno de Kabul y sus partidarios son distintos a las personas contra quienes luchan”, asegura Rachel Reid. “Sin embargo”, dice, “en lo que respecta a los derechos de la mujer, los afganos podrían concluir que no hay tanta diferencia entre los dos, como lo habían esperado”.

Una vez más, los derechos más elementales de las mujeres vuelven a ser moneda de cambio. Una bandera que el mundo occidental hace flamear cuando responde a sus intereses y resulta “políticamente correcto” y que olvida en forma casi instantánea en pro de beneficios y alianzas. Mientras tanto, son ellas las que cada día de sus vidas deben enfrentar la humillación, la vejación y el maltrato, mientras el mundo mira con indiferencia o se lamenta, en el mejor de los casos.

 

  

Buenas noticias para las jordanas

En Jordania se ha emitido una Fatwa (sentencia islámica) que prohíbe el test de virginidad pre-matrimonial.
El Consejo Nacional Religioso y de Estudios Islámicos de Jordania ha concluido que este tipo de exámenes contradicen la ley islámica y por lo tanto no deben realizarse. La Fatwa puntualiza, además, que dichos exámenes son una forma de abuso contra la mujer.
El edicto permite la realización de estos controles sólo si son solicitados por la justicia. “El cuerpo humano es sagrado”, reza el documento. “Nuestras mujeres son demasiado nobles y tiene demasiada dignidad para ser tratadas de manera degradante”,finaliza.
Según funcionarios del Centro Nacional para la Medicina Forense, son cada vez más los hombres que piden que la jerash_young_women_sepia_smmujer sea sometida al test de virginidad. Si bien no hay estadísticas oficiales, el presidente del Centro, Moemen al Hadid,asegura que se realiza alrededor de un millar de exámenes de este tipo por año.
La virginidad pre-matrimonial es un tema al que se le da mucha importancia en la sociedad jordana, y también allí existen los denominados “asesinatos por honor”, por los que un promedio de 25 mujeres por año pierden la vida en ese país.
En esta lista se incluyen también mujeres que han sido violadas y cuyas familias consideran que deben morir ya que han perdido la virginidad antes de contraer matrimonio. Algunas mujeres han sido asesinadas por sus familiares incluso por tener una cita con un hombre.

El “vericueto legal” o permiso para matar

Desde principios de agosto está funcionando en Jordania un nuevo tribunal especial, cuya labor se centra en los casos de “crímenes por honor”, como una manera de acelerar los procesos judiciales y dar a los asesinos el castigo que merecen. Cabe recordar que en el mes de julio pasado la justicia jordana eliminó el “resquicio legal” en el que se amparaban los asesinos de sus propias familiares escudándose en la protección del honor familiar y recibiendo así penas tan mínimas que resultaban absurdas.
El ministro de Justicia, Ayman Odeh, ha dicho que estos asesinatos, “ante la justicia son crímenes contra la humanidad, y así serán considerados”.
Mientras tanto, el sector conservador de la sociedad alega que este tipo de medidas llevarán a que sea tolerada la promiscuidad, y atentarán contra el honor de la sociedad jordana y de la institución familiar. El primer paso – significativo e importante – ya se ha dado.
A partir de ahora, los cambios y las nuevas sentencias religiosas se pondrán a prueba en el examen cotidiano de la realidad.

Fuentes de la información: AWID, Ansa, WebIslam.

Duele la falta,la injusticia, la impunidad…

Con este título, la prestigiosa periodista Ana Jerozolimski publica en la edición de esta semana del Semanario Hebreo de Uruguay una entrevista, al cumplirse 15 años del atentado contra la sede de la AMIA.
Tuve el honor de ser entrevistada por ella y quiero compartir aquí, con los lectores de mi blog, la nota y mi inmenso agradecimiento a Ana por el recuerdo, por su sensibilidad y solidaridad.

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 DUELE LA FALTA, LA INJUSTICIA, LA IMPUNIDAD …
Roxana Levinson, periodista argentina – israelí en entrevista especial al cumplirse 15 años del atentado contra la AMIA
Su familia fue la única que perdió seres queridos en los dos atentados en Buenos Aires
SEMANARIO HEBREO, MONTEVIDEO, 16 DE JULIO DE 2009

 

 P: Roxana, comento aquì, para que lo lean también nuestros lectores, que cuando me enterè por un colega y amigo común que vos perdiste a dos familiares en los atentados en Buenos Aires, me sorprendì ya que aunque nos conocemos años, no lo sabìa. Se ve que cada uno lleva su paquete a cuestas ¿verdad?

Así es, cada familia, cada persona. Claro que a veces el “paquete” tiene un peso muy grande. En Israel, lamentablemente, hay más de una familia que ha sido alcanzada por la tragedia de dos atentados. Pero en Argentina, sólo la mía, y eso, lejos de ser un privilegio, es una mala jugada del destino. Hasta ahora, tantos años después, me cuesta creer que todo sucedió de esa manera y recuerdo el “no puede ser” con que reaccionó mucha gente cercana a nosotros al enterarse.

 

P: En el emotivo texto en tu blog que reproducimos aquí en este número, ya has hecho referencia a cómo viviste esas pèrdidas personales. ¿Podrìas compartir con nosotros algo màs al respecto,còmo te enteraste, y claro está que me refiero a lo personal, màs allà del hecho que había habido atentados, lo cual por cierto salió en los noticieros?

Mi situación respecto de los atentados fue bastante particular. En las dos ocasiones yo estaba embarazada. La primera vez me encontraba en Paraguay, y estaba a cargo del Departamento de Prensa de la Embajada de Israel, en Asunción. El efecto fue instantáneo. De inmediato comenzaron las contracciones y los días que siguieron a la explosión – los de la búsqueda – fueron muy muy difíciles, una pesadilla. Además, me desesperaba saber que no podía moverme de donde estaba, tomar un avión y estar con mi familia en esos momentos tan terribles porque, con toda razón, el médico me lo había prohibido. El nacimiento de Lior   se produjo pocos días después – antes de lo previsto y con dificultades – y también en ese momento la situación fue extraña. Al día siguiente del sepelio de mi tía Graciela, mi mamá llegó a Asunción para ayudar y acompañarnos. Poco después llegaron los demás, incluido mi primo Matías – el hijo mayor de Graciela – al Brit Milá (circuncisión) de Lior y nos dio, a todos, una lección de vida.
Cuando se produjo el atentado a la AMIA yo estaba en Buenos Aires y estaba por nacer Micaela, la más pequeña de mi trío. Mucho tiempo después se me ocurrió pensar que quizás por eso, por haber estado en Buenos Aires y cerca de la familia, el embarazo llegó a término y Mica nació sin problemas. Pero en esa ocasión me enfrenté a una realidad que la primera vez sólo había visto en los noticieros. Lo que ví, olí y sentí en la calle Pasteur no podré olvidarlo nunca. Caminé alrededor de lo que había sido el edificio de la AMIA pocos minutos después de la explosión preguntándole a toda persona conocida que me cruzaba si había visto a mi tío Jaime. Sólo más tarde me dí cuenta que yo lo buscaba entre los vivos, entre quienes daban vueltas en medio de esa confusión y ese infierno y no en alguna lista. Eso llegó después. Me acerqué a un teléfono público y esperé en la fila. Un desconocido me ofreció su celular y así recibí la noticia. Y a partir de ese instante no r cuerdo nada, como si alguien le hubiese quitado una escena a mi película. Que, desgraciadamente, era real. Mi memoria se niega a registrar qué sucedió hasta que por fin me encontré con mi papá, nos abrazamos y lloramos.

 

P: En tu caso, argentina-israelì, habrá sido extraño , supongo , recibir noticias sobre una tragedia personal, cuando de hecho vos misma vivìs hace años en un país como Israel que sufre tanto el flagelo del terrorismo…¿Se mezclan ambas realidades?

Por momentos se mezclan, te hacen sentir parte de esa gran familia que aquí se denomina “mishpajat hashjol”, la familia del duelo, pero es evidente que cada uno tiene su propio duelo, su dolor único e irrepetible. Es como haber pagado el precio de pertenecer a este pueblo, el precio más alto que se puede pagar, la vida de un ser querido. Y, a partir del momento en que la vida te convierte en protagonisita involuntario  de algo tan inentendible como un atentado terrorista, comenzás a ver las cosas de otra manera. Cuando escuchas o lees las noticias acerca de un soldado caído, una mujer muerta en un ataque terrorista, etc, etc, de inmediato piensas en los sentimientos de sus familiares, de las personas que a partir de ese instante comenzarán a sentir la falta, la tremenda necesidad de un abrazo, una palabra, un contacto que ya nunca volverá a suceder.

 

P: ¿Cómo vivió la familia esas muertes? Contame un poco màs de tu tìa y tu tìo, las víctimas…

Para la familia, como toda familia que vive este tipo de tremendas experiencias, fue primero y ante todo un shock muy grande y después un inmenso dolor, tristeza, rabia. Estados y sensaciones distintas y cambiantes.

 Mi tía Graciela y mi tío Jaime son para mí, cada uno a su manera y con su estilo, símbolo de los años más felices de mi infancia y adolescencia. Con ellos compartí cosas muy especiales. Mi tía Graciela era una luchadora. Siempre con una sonrisa en la cara, muy sociable y conversadora. Nadie podía adivinar cuántas dificultades enfrentaba y cómo su amor por la familia la empujaba a seguir adelante. Para mí fue la “tía joven” que me dio consejos inolvidables, que tocaba la guitarra en mis fiestas de cumpleaños, que inventaba juegos y disfraces para todos los primos y con quien compartía la pasión por los crucigramas y los juegos de palabras.
Mi tío Jaime era un maestro, en todo el sentido de la palabra. Enseñaba hebreo, historia judía, Cábala, y tenía una inmensa capacidad de transmitir, junto a un amor incansable por la cultura judía y la docencia. Pero yo lo recuerdo como el tío de las ocurrencias más alocadas, divertido, imprevisible. Un padre siempre acompañando y apoyando a sus hijos, un hombre con quien conversar resultaba siempre placentero. El que había inventado un saludo especial para mí e inventaba palabras y sobrenombres. Pero, además – como recuerdo que dijo su hija, Sandra – era el hombre de la palabra justa, de la respuesta adecuada. Cuando sucedió el atentado, Sandra decía que seguramente él tendría la respuesta a lo que nos estaba pasando…

 

P: Sabemos bien de nuestra cobertura y vida diaria en Israel, que los atentados son tragedia  y titular durante unos días  , pero que después, sòlo los familiares de duelo quedan con esa terrible carga para siempre….¿Còmo lo vivió tu familia desde adentro?

Incluso dentro de la familia hubo reacciones diferentes. Hubo quien salió a manifestar, a participar en actos, homenajes, reclamos, y a veces a encabezarlos. Hubo quien debió salir de su mundo pequeño y privado, el mundo familiar en el que vivía, para estar de pronto frente a cientos o miles de personas dando un discurso, hablando frente a cámaras. Hubo quien se encerró y se refugió en el dolor. Yo fui de las que optó por participar, estar, gritar y reclamar todo lo posible. También usé las herramientas de mi profesión en esto, a pesar de que me trajo no pocas dificultades. Así sentía que al menos estaba haciendo algo que, si bien no traería a mis seres queridos de vuelta a la vida ni devolvería la alegría y el bullicio que solía caracterizar a mi familia,  yo sentía como un deber, un compromiso, un legado. Aquí, en Israel, he tratado cada año de señalar la fecha de alguna manera. Participo en el acto que se realiza en la ciudad de Beer Sheva y esta vez también estaré en Kiryat Yam, en el norte. He publicado notas en los diarios israelíes Maariv y Haaretz y en el periódico local de mi ciudad, y cada año me ocupo de recordarle la fecha a los responsables en las radios Kol Israel y Galei Tzahal.  Mi hijo mediano, Lior, este año dio una “clase” en el colegio secundario donde estudia, en Modiín, en Iom Hazicarón (Día de Recuerdo de los Caídos en Guerras y Atentados de Israel). Llevó fotos, relató y explicó, y provocó gran impacto y emoción.
Cada uno en la familia reaccionó a su manera, pero fue como si- a partir de los atentados –  algo se hubiese desmembrado, como si se hubiese roto el eje. Todos tenemos una herida que no cicatriza y un dolor que compartimos. Y, obviamente, ya no somos los mismos.

 

P: Al cumplirse 15 años del atentado ¿què es lo que màs duele? ¿La impunidad?

Duele la ausencia, duele la falta, la injusticia, el manoseo, la indiferencia. Y, por supuesto, la impunidad.  Duele que le duela a tan pocos. La sensación de que en algún lugar alguien disfruta y se ríe de nuestro dolor compartido, y del de cada uno. Duele no volver  a hacer crucigramas con mi tía Graciela, que no vio a sus hijos casados, que no pudo conocer a ninguno de sus nietos, que hace tanto ya que no organiza una de sus reuniones espontáneas con “lo que hay en la heladera”, sólo como  excusa para juntar a toda la familia.
Y duele saber que ya no volveremos a escuchar la risa estridente y contagiosa de mi tío Jaime,  que no envejecerá junto a la mujer con la que decidió compartir su amor y su vida, que ya no será el gran e incondicional apoyo que siempre fue para sus hijos, que ya no volverá a enseñar… Duele por él, y por cada uno de los que, como él, habían ido ingenua y desprevenidamente a trabajar, a hacer un trámite, a cumplir con la rutina de sus vidas cotidianas. Duele porque ellos sólo querían vivir y tenían derecho a vivir. Y hoy en día, tanto ellos como nosotros, tenemos derecho a tantas respuestas pendientes, a verdad y justicia.

Irán: La revolución tiene rostro de mujer

mujeres en iran 2Pocas cosas están claras en Irán. Sobre el pasado reciente, sobre el presente y, más aún, acerca del futuro. Pero es evidente que las mujeres han tenido y tienen un peso y una fuerza más que importantes en este movimiento popular que ha salido a las calles con el ímpetu de un clamor que llevaba demasiado tiempo ahogado en las gargantas.

Las mujeres iraníes suelen estar a la sombra, en silencioso cumplimiento de un mandato masculino que no deja lugar a sueños o inquietudes, y mucho menos a libertades. En el mejor de los casos serán la esposa de un líder o la madre de un mártir.

Las mujeres en Irán no se visten como quieren, ni trabajan donde y cuanto desean, no tienen libertad de expresión ni de movimientos y  aún invierten muchísimo tiempo y energías en campañas destinadas a hacer respetar sus derechos más básicos. Campañas que, en gran parte de los casos, terminan condenándolas al encierro o la muerte.

Mucho se ha dicho acerca de cuál será el cambio posible si en lugar de Ahmadinejad asumiera su rival, Musavi. Si realmente hay diferencia y quién, en definitiva, mueve los hilos en ese país. Pero también la esperanza depositada por la gente en el candidato opositor habla a las claras de su necesidad de cambio, de sus urgencias.Neda 1

Y no es casual que el símbolo de la lucha y la resistencia del pueblo iraní sea Neda, una mujer, una joven, cuya muerte fuera filmada y luego vista por el mundo entero, horrorizado, aunque no tanto como para hacer algo al respecto.

Neda es una víctima más de la crueldad impune e ilimitada de las hordas parapoliciales de donde proviene el propio Mahmoud Ahmadinejad, y que le guardan fidelidad incondicional. Pero también es una víctima – como tantas otras – de un mundo que observa perplejo y casi en silencio.

 Como todos esos hombres y mujeres que salieron a las calles de Irán, la memoria de Neda aguarda justicia, y la merece.

 

Neda 2

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